Al que es justo le va mejor con poco que al malvado con toda su riqueza.
Porque al malo le quebrarán los brazos, en cambio a los justos los apoya el señor.
El Señor cuida los días de los buenos, su herencia será eterna.
Cuando haya escasez no tendrán problemas y tendrán qué comer cuando arrecie el hambre.
Pero los impíos perecerán y sus hijos mendigarán el pan.
Los que odian al Señor desaparecen como flores del prado, y se desvanecen como el humo.
El impío pide fiado y no devuelve, pero el justo es compasivo y comparte.
Salmo 37, 16-21
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