sábado, 20 de febrero de 2016

La felicidad será para el justo y la ruina para los impíos.

Confía en el Señor y haz el bien, habita en tu
tierra y come tranquilo.
Pon tu alegría en el Señor, él te dará lo que ansió tu corazón.
Encomienda al Señor tus empresas, confía en él que lo hará bien.
Hará brillar tus méritos como la luz y tus derechos como el sol del mediodía.
Cállate ante el Señor y espéralo; no te indignes por el aprovechador, por el que atropella al pobre y al pequeño.
Calma tu enojo, renuncia al rencor, no te exasperes, que te haría mal.
Pues los malvados serán extirpados y tendrán la tierra los que esperan en el señor.
Salmo 37, 3-9

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